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  • El Circo en Llamas

CAUDAL, CATALINA RÍOS

Reseña Caudal (Provincianos, 2021) de Catalina Ríos.

Por Tomás Morales

Hay cierto imaginario del agua que, de una u otra forma, remite a un carácter místico. Los nadadores como seres en estado de suspensión o éxtasis, que se transportan por cuerpos de agua y su percepción de la realidad cambia mientras alternan brazos y piernas hacia adelante. O las aguas del bautismo cristiano. Uno de los versos más conocidos en lengua castellana refiere a la conexión entre el río y el mar como un símil del transcurso de la vida humana, un espacio donde los difuntos se ahogan sin considerar jerarquías sociales.


En Caudal (Provincianos, 2021) los cuerpos de agua son observados, guardados a modo de fotografía, registrados como bitácora. El diario de un mochileo hacia el sur de Chile va retratando en paralelo las angustias de una voz y las experiencias que vive con su acompañante. El transcurso no es necesariamente lineal tampoco: las breves postales de Pitrufquén, Isla Damas, Valdivia o Toltén se van alternando con otras escenas de la ciudad. Pequeños momentos de intimidad a solas que hacen surgir pensamientos sobre la muerte propia (“querer ahogarse con el agua de la manguera/precipitarse líquida”) o la de otros (“lees en voz alta/los nombres de los muertos/te corriges los suicidas”).


Los objetos suelen hablar más sobre nuestros estados emocionales, y el tono más “sobrio” da cuenta de ello. La emotividad se encuentra contenida y solo se dan cuenta de las imágenes, muchas veces también asociadas a los estados de ánimo de la voz que nos cuenta este trayecto. Así, el proceso de trozar un pollo puede parecerse “a tus propios huesos/rompiéndose” (34), y que las plantas se marchiten a pesar del regadío “como si el exceso fuera peor/que el descuido” (32). Esos breves momentos de introspección que surgen mientras hacemos las tareas más mundanas y compartimos con nuestros pares surgen en este libro como pequeñas señales que rompen la escena. Y en paralelo la relación se va erosionando a medida que el viaje avanza y sólo queda el testimonio en la piel y la escritura:


dices que no recuerdas

los músculos de tus brazos retorciéndose

las piedras del camino fundidas en tus palmas

el contorno de mi cuerpo

entregado a lo que fuera

(39)


La experiencia del mochileo se construye más a partir de los pequeños momentos en común y no tanto por el afán de llegar a un destino determinado. Caminatas por lugares ocultos que se descubren gracias las referencias de los lugareños. Lo que se encuentra en el camino y lo que se comparte: “las galletas que robamos/de un supermercado en Valdivia/nuestro almuerzo improvisado/al lado del camino” (16). En Caudal hay una preferencia por las cascadas entre bosques y caminos de tierra sobre la experiencia del viaje por sí mismo. En vez de indagar solamente por el trayecto físico de esta voz y las personas que la acompañan (de género indeterminado), Catalina Ríos comprende la importancia de cómo el ambiente y los cambios de espacio afectan al cuerpo y nuestras relaciones interpersonales. Más aún cuando, en medio de una crisis hídrica sin precedentes y las catástrofes climáticas que se avecinan, es probable que estos paisajes solamente queden registrados en fotografías que pierden el color con el tiempo.



Para adquirir el libro: Caudal
Precio referencial: 8 mil
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