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LA PALABRA ESCONDIDA:CONVERSACIONES CON STELLA DÍAZ VARÍN


La palabra escondida: conversaciones con Stella Díaz Varín de Claudia Donoso (Ediciones Universidad Diego Portales, 2021) Un libro imprescindible para conocer la profundidad y la vigencia de la vida, la obra y el pensamiento de la poeta Stella Díaz Varín.


Por Sergio Muñoz Arriagada

Stella en todas sus dimensiones. Gran poeta chilena. Una mujer mítica que no alcanzó a cumplir ochenta años. Una mujer cuya fuerza y carácter enfrentó a varias generaciones de poetas y escritores chilenos, y cuyo pelo rojizo, voz profunda, estampa férrea y actitud punk, enseñó a otras tantas generaciones de poetas y escritores.

“Tenebrosa cantante desconsolada...” en el decir de Enrique Lihn, la suya es una voz particular que a ratos resplandece de manera excepcional en el filo de la embriaguez y la bohemia, en un Chile de otra época, que quizás hoy nos es difícil comprender.


“Una sola será mi lucha

Y mi triunfo;

Encontrar la palabra escondida

Aquella vez de nuestro pacto secreto

A pocos días de terminar la infancia.

Debes recordar

Donde la guardaste

Debiste pronunciarla siquiera una vez...”

Publicó los libros Razón de mi ser en 1949. Edición de mil ejemplares que se agotó en tres meses; Sinfonía del hombre fósil en 1953, ilustrada por Luis Viveros Jacques, primer y único marido de Stella; Tiempo, medida imaginaria en 1959 y Los dones previsibles en 1992, con prólogo de Enrique Lihn. Dice Lihn:


La voz de Stella es fiel a sí misma. Subrayo esa palabra para agregar que la mayor parte de los poetas de mi generación entendíamos la poesía como canto, en primer lugar y sólo en segundo como escritura. En el poema hablaba, una primera persona que debía robarse con su voz todas las películas, empezando por la Biblia. El hablante más bien cantante, de los versos, debía ser “antipoeta y mago” -Huidobro-; heroico y multitudinario -de Rokha-; un mito -Neruda-. Stella Díaz Varín, no bien reconocida la necesidad de tener una voz propia y resonante y, en ella, “la razón de mi ser”, intentó diferenciarla con una violencia específica e hizo de ella una violencia turbulenta.


Luego, en el año 2011, Editorial Cuarto Propio publicó su Obra Reunida. El prólogo lo escribió el poeta Cristián Gómez. Dice Gómez:


Una de las claves escriturales de esta poética consistirá, como veremos, en no trazar una línea divisoria tajante, sino borrosa entre poesía y vida, entre escritura y experiencia, entre lo que supuso para Stella Díaz Varín, escribir y publicar los cuatro libros que publicó en vida y convertirse al mismo tiempo en La Colorina.


Dice Eugenia Brito en la presentación que hace para el libro Obra Reunida:


Stella Díaz Varín critica de manera constante la opresión y mutilación de la mujer (y a ratos también del hombre) que se aniquilan por no poder coexistir de manera creativa y dialogada en un espacio cultural liderado por hegemonías capitalistas y patriarcales.


Eso abre este libro, la crítica a esas hegemonías capitalistas y patriarcales, que Stella vivió en carne propia. Y ese es parte del mérito de Claudia Donoso, abrir la intimidad, la inteligencia y la honestidad de Stella Díaz Varín en una conversación lúcida, que nos hará conocer en profundidad a esta gran poeta chilena.

Dividido en doce capítulos, el libro recoge múltiples conversaciones realizadas entre 1999 y días antes del fallecimiento de Stella, ocurrida el 11 de junio de 2006 en el Hospital del Salvador.

Algunos fragmentos escogidos del libro:


Lo único que te puedo decir es que no he visto nada más cruel que la existencia humana y de eso se trata mi poesía.


No es que el lirismo o el canto deban desaparecer de la poesía ni de ninguna parte, porque el canto existe desde que el hombre puso los pies en este mundo, sino que lo que me preocupa es no repetir.


El apodo cayó por su propio peso apenas me bajé del tren de trocha angosta en el que llegué a Santiago. Se corrió por todas partes que había llegado una poeta colorina despampanante de La Serena. Al poco rato todo el mundo me decía “oye, Colorina”, “hola, Colorina”. Y Neruda me decía la Coloricus: “La coloricus cangregius serenensis, que en estado salvaje ataca al hombre”.


La diferencia es que habiendo tenido experiencias comunes a todos los mortales, como el amor y la muerte, el poeta necesita transmutar esas experiencias mediante la palabra. Tiene ese don.


Es que es inaguantable, porque el costo de la utopía no lo paga nadie. La dictadura es la más grande tragedia que ha vivido el pueblo chileno durante toda su historia. No solamente por los muertos y desaparecidos, sino por los que quedaron. Es que es terrible, porque masacraron a una generación entera, destruyeron los hogares y Chile ya no existe.


El hombre es el gran destructor y ninguna inteligencia es proclive a la destrucción. El meollo del asunto es que no sabemos nada de nada y que vivimos aterrados, porque esta lógica no nos corresponde.


De que esto es la gran rueda, el canto de las esferas, la música de la historia. Y si el hombre es un experimento de la madrastra naturaleza, ya se sabe: terminará el experimento y vendrá otro. Yo no sé si este ser que trata de elevarse por sobre su suelo es o no es una cosa acabada. De los primates pasamos al sapiens sapiens. Se supone que eso indicaría una evolución, pero ahora, ¿para dónde irá la cosa? Yo lo veo color de hormiga.


Asumí hace muchos años que si hago lo que hago o hice lo que hice y después ando sufriendo, es lo que me busqué y lo que corresponde a mi comportamiento, a mi conducta, a mi actitud. A lo mejor me equivoqué, puede que la cuestión haya estado por otro lado, es posible, pero no le ando echando la culpa a medio mundo y me niego a ser, no víctima, sino siervo del dolor. Esa ha sido mi opción y a ella me apego.


Los libros no se pesan en kilos, sino sería muy fácil escribir varios tomos de obras maestras. “Las palabras tienen relieve”, como dice un verso de la poeta española Olvido García Valdés. Este libro de Claudia Donoso: La palabra escondida: Conversaciones con Stella Díaz Varín, está lleno de virtudes. Da cuenta de una vida compleja, en lo civil, en la esfera amorosa, en la poesía. Sin embargo, Claudia Donoso es capaz de seguirla de manera extraordinaria, es capaz de conducir la conversación sin marearse. Como esos fotógrafos que son capaces de desaparecer del tejido cotidiano de él o la fotografiada, y mostrarnos su día a día con naturalidad. Claudia Donoso es empática, y casi no se le ve la mano.


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