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  • El Circo en Llamas

MANUEL + LUISA

Compartimos estas palabras del escritor, educador y gestor Francisco Miranda (Santiago, 1962), compañero que en su obra ha retratado parte de la memoria popular de la Villa Francia.

En memoria de Luisa Toledo Sepúlveda (1939 - 2021).


He leído la última carta que ustedes nos han escrito. Han pasado veintidós años desde la muerte de Eduardo y Rafael. Van a ser diecinueve años de la horrible muerte de Pablo. Han pasado muchos años desde que los conozco. He vivido junto a ustedes, a veces más distante, toda esta historia de lucha por hacer justicia en el asesinato de los queridos amigos, hermanos y compañeros.

Fui favorecido con la amistad de Pablo y Eduardo.


Mi juventud y mi adultez están marcadas por la presencia de ustedes como personas y de los hermanos. Junto con esa convivencia cotidiana de años, ha sido importante la enseñanza ética y humana, la fortaleza y consecuencia de ustedes como hombre y mujer, como padres, como trabajadores, como pobladores. Aparte de los ejemplos de mis padres, ustedes han impreso en mi alma una huella imborrable, y junto con ellos, ustedes están permanentemente en mi corazón. Los respeto y los quiero por eso. Han estado presente, también, en mis adversidades y se los agradezco.


Ha sido esta larga lucha un eterno proceso de aprendizaje y de enseñanza para mí.

Desde que comenzamos, al principio, cada mes a rescatar de la muerte total a Eduardo y Rafael, luego todos los años, contra la adversidad primero de la dictadura, después de la impunidad, de los intentos de acallar las voces del pueblo que sufre a diario las injusticias sociales, de la inmoralidad de la concertación que decidió administrar el sistema heredado de la dictadura y tender un manto de mentira, haciéndonos creer que esto es mejor. La dictadura fue la dictadura y no se puede comparar con nada. Pero la concertación es un falso espejo que ha dado continuidad al empobrecimiento material y humano de nuestro pueblo.


Ahora, la nueva batalla es contra el intento por demonizar, a través de los medios de comunicación, las acciones de rabia de los jóvenes populares marginados por un sistema económico que solo ofrece mano de obra barata para el enriquecimiento de los patrones, que ofrece represión al descontento, que no ofrece opciones reales de participación y decisión en los asuntos que tienen que ver con la vida de las personas: el trabajo, la educación, la salud, el lugar para habitar, las relaciones familiares, la vecindad.

No sé si algún día encontrarán algún remanso para tanto sufrir. No sé si la legalidad será suficiente para mitigar tanto dolor. Me imagino que no.


Deseo de algún modo hacerles cariño. Con mi profundo respeto, con mis intentos por mejorar mi calidad humana. Son un ejemplo. A veces uno ve todo tan oscuro y cerrado y no ve salida, pero verlos a ustedes, con su humildad, con su sana mirada, con su bondad y generosidad a toda prueba, hace que uno aprenda a sacar fuerzas de donde no cree tenerlas y seguir adelante. Tal vez, esto tenga que ver con mi proceso personal. Tal vez aún no puedo salir a construir la comunidad a que ustedes invitan, pero quiero decirles que me parece un llamado muy serio y profundo. De ustedes aprendí eso de la corriente afectiva.

Este último 29 de marzo me dejó muy feliz. Los niños, a estas alturas de mi vida debo decirlo así, Eduardo, Rafael y Pablo ¡VIVEN!, tal como rayamos el día del funeral en los muros. Ellos, no sé cómo lo han podido hacer, han vencido a la muerte, y nos han seguido empujando. Recuerdo lo que dijo Luisa el día en que debimos dar nueva sepultura a sus cuerpos: “son huesos duros de roer”. Presiento que más allá de las motivaciones políticas, de la exactitud o imprecisión con que veamos la realidad social contingente, históricamente Eduardo, Rafael y Pablo se siguen levantando como héroes del pueblo que lucha.


Asimismo, ustedes dan una muestra de dignidad, de ética y de amor tan necesaria para construir una sociedad mejor. La rabia, el odio, la furia son motores que pueden movernos a destruir esta sociedad de mierda, pero lo que asegurará que la sociedad que construyamos sea mejor son los valores humanos que ustedes encarnan.


Un saludo cariñoso, un abrazo respetuoso y el deseo de que tengan mucha más fuerza para lo que viene.

FM.


Miranda ha publicado los libros SubVersos–Des(h)echos (LOM, 1993); Perros agónicos (LOM, 1997, reeditado por Ediciones Das Kapital el 2013); El sindicato (novela, La Calabaza del Diablo, 2001); Bailar con la fea (cuentos, La Calabaza del Diablo, 2009); Salvatierra (novela, Ajiaco ediciones, 2012). Como editor independiente ha publicado Entrevista que nunca fue (Ediciones Puño y Letra, 1990, reeditado en 2004 y 2010); Retrato hablado (Ediciones Puño y Letra, 1992); Aquí estamos–Así somos (2007), y 29 Marzo (Ediciones Puño y Letra y Biblioteca Libre Rodrigo Cisterna, Villa Francia, 2010).

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