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  • El Circo en Llamas

SIGAMOS CANTANDO JUNTOS A TODA LA HUMANIDAD

Crónica para un 11 de septiembre.


Por Rodrigo Hidalgo


No estoy muy seguro de cómo escribir estas palabras, que quieren ser en principio un saludo de felicitaciones, porque me alegro y celebro el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales que le ha otorgado el Gobierno de Chile a Joan Turner. Pero hay un largo pero.


Sucede que es 11 septiembre. Como cada año, indefectiblemente. Y cada año que pasa es más absurdo esperar que los 11 de septiembre no sean en la piel y en el aire el mismo 11 de septiembre que siempre van a seguir siendo.


Pienso que probablemente me recuerde la querida maestra Joan. Nos conocimos el año 2001 en los tijerales del Galpón. Hubo cueca, vino y empanada. Había un fragor de centros culturales en el barrio Yungay en esa época. Un grupo de amigos había creado el Centro Cultural Manuel Rojas y en esa condición fuimos invitados a los tijerales del Galpón Víctor Jara, un lugar que desde su inauguración el 2002 se iba a convertir en un bullente epicentro cultural incómodo para el poder de la élites. Un vórtice, un umbral. Punk, rock, rap, cueca, cumbia y cualquier mambo. De que se bailaba se bailaba. Puedo estar mistificando pero permítanmelo, yo personalmente no tengo malos recuerdos de ese proyecto. En el Galpón Víctor Jara los manuelrojianos celebraríamos el 2011 nuestra propia década de existencia. Pero no me quiero quedar en ese fugaz primer encuentro, cuando conocí a Joan, a Patricio Bunster, y a la hija de ambos, Manuela.


Sucede que el 2001 no había un Ministerio de Cultura, recién se había armado y se estaba instalando su antecesor, el Consejo de la Cultura; y yo, gracias a la periodista y crítica de teatro Marietta Santi, había comenzado a escribir en la Revista Impulsos, que se publicaba desde el Área Danza del Consejo de la Cultura. Me tocó entonces colaborar en la organización de una Feria Nacional de Danza, que fue un evento en el que participaron las cada vez más numerosas compañías, academias de baile y escuelas universitarias de danza, y que contempló funciones para escolares, exhibiciones, clases abiertas, encuentros y debates para estudiantes y para público general, se realizaron actividades de todo tipo, en la plaza Brasil, en el Centro de Danza Espiral y en el Galpón Víctor Jara que como todo el mundo sabe está al lado. En ese contexto trabajamos juntos con Manuela Bunster y también con Lorena Hurtado que era de la escuela de danza del ARCIS, así como con tantas otras colegas coreógrafas y bailarinas.


Entonces el Consejo de la Cultura, como reconocimiento a la inagotable actividad de Joan, me pidió generar un breve video de homenaje. Un video homenaje a la maestra Joan Turner. Fue un modesto reportaje para el que entrevisté a Hiranio Chávez y a Elizabeth Rodríguez entre otras personas vinculadas a la danza, además por supuesto de a la propia Joan. Nos dimos cita allí mismo, una mañana en el Espiral, me acompañó el camarógrafo que en realidad era un cineasta, entonces él guiaba y dirigía, de modo que con Joan conversamos poco más de media hora. Joan reivindicaba con entusiasmo el hacer artístico comprometido profundamente con la realidad social y política del país, así como la esperanza inclaudicable en la juventud. No se puede de otra manera. No supe qué fue de ese breve video homenaje, no quedó en nigún lado como registro. No lo lamento porque era muy simple por no decir escolar. En cambio sí lamento no haber aprovechado mejor esa posibilidad de hablar con ella. Con Joan nos encontramos con suerte una vez más, por casualidad, un año más tarde o algo así, una vez que yo andaba sacándole una entrevista a Patricio Bunster para que me contase cómo había vivido el 11 de septiembre de 1973, pero no profundizamos y si nos volvimos a enontrar más tarde, nos quedamos en las fórmulas de cortesía. Y ahora, la maestra Joan Turner recibe, a sus 94 años de edad, un Premio Nacional del Gobierno de Chile, que no lo puedo evitar, me emociona. Me emociono también porque mi abuelita tiene la misma edad. Una edad de toda la lucidez imaginable. Quisiera que estas palabras le llegasen, a la querida maestra Joan Turner, como un agradecimiento y un cariñoso abrazo.


Sucede que las palabras sobran a veces. Es algo que le pasa mucho a quienes se expresan con el cuerpo. Quien haya estado a su lado sabe que una mirada como la de Joan Turner puede decirlo todo. El dolor y la esperanza. A veces la fotografía puede capturar algo de esa luz. Pero además hay un largo pero, dije. Y es que siendo bailarina Joan escribió un libro, un libro sobre Víctor Jara. Por eso probablemente ya esté todo dicho. Por eso quizás es que me permito llamarla con tanta confianza querida maestra.

Y me doy cuenta que no he escogido en vano la canción de Víctor Jara con que he titulado estas líneas y con las que he de terminar. Es la canción final de una coreografía de Patricio Bunster, lamada “A pesar de todo”. Una frase simple que es íntimamente resistente, como la de Galileo tras abjurar “y sin embargo se mueve”. Como un largo pero, dije. Por eso quizás es que no haya nada que celebrar con este premio. Agradeder a secas y sin euforia, sosteniendo la dignidad del gesto, como los ojos de Joan. Mientras tanto, no nos queda sino hacerle caso al canto inconcluso de Víctor. Sigamos cantando juntos con toda la humanidad.

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